Es una de las plazas más emblemáticas de Córdoba, en el casco antiguo de la ciudad. Se encuentra en el centro histórico de Córdoba, accesible desde la Cuesta del Bailío y la Calle Conde de Torres Cabrera. En el centro de la plazoleta se levanta una de las imágenes más singulares de Córdoba: El Cristo de los Faroles. Los faroles de hierro que lo acompañan han configurado el nombre de la escultura.
La plaza es un espacio rectangular con suelo de losas de granito y piedras, rodeado por muros encalados que realzan la blancura del entorno. En su centro se erige el Cristo de los Faroles, una escultura barroca de 1794 obra de Juan Navarro León. Esta figura está flanqueada por ocho faroles de hierro . La plaza está cerrada por la iglesia de los Dolores y el hospital de San Jacinto, reflejando la arquitectura típica de la zona.
La plaza es amplia, empedrada, rodeada de muros blancos lisos y sin ornamentación excesiva. Su estética austera transmite recogimiento, silencio y religiosidad, perfecta para escenas introspectivas o históricas. Está flanqueada por el Convento de los Capuchinos y otros edificios religiosos con fachadas lisas y líneas simples, que refuerzan el carácter espiritual del entorno. Cristo de los Faroles:en el centro se encuentra el famoso Cristo de los Faroles, una escultura de 1794 rodeada de faroles de hierro forjado, que al anochecer generan un efecto visual dramático y poético. Es un icono visual muy potente.










Es accesible a pie, aunque por su empedrado puede tener limitaciones para personas con movilidad reducida o para transportar equipamiento rodado.
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